Los primeros trabajos de Gaudí

By 30 December, 2017Sin categorizar

Antonio Gaudí, el gran arquitecto, aquel que hizo construir la Sagrada Familia, la Casa Batlló, la Pedrera… y un seguido de famosas obras que nos maravillan cada vez que las vemos. Pero, ¿qué hizo antes de los grandes edificios el famoso genio?

Cuando era solo un niño, el pequeño Gaudí descubrió la artesanía al taller de calderería de su padre, ayudándolo o simplemente observando como trabajaba, el cual hizo que se familiarizara con la percepción y creación del espacio en tres dimensiones. Esto le llevó a experimentar con el dibujo, la escultura y varias disciplinas artísticas que desarrolló repetidamente a lo largo de su vida profesional.

El año 1867, con quince años, editó una revista manuscrita en el colegio con sus compañeros Josep Ribera i Eduard Toda. Esta tuvo una tirada de doce números, y Gaudí colaboró con dibujos e ilustraciones. Todavía aquel año y hasta 1869, los tres jóvenes realizaron una propuesta juvenil para la restauración del monasterio de Poblet, y unos años más adelante el mismo Toda fue quién se implicó decisivamente en los trabajos de restauración, a partir de aquel primer proyecto.

Años más tarde, mientras estudiaba arquitectura, trabajó como dibujante con el arquitecto Francesc de P. del Villar y Lozano en el proyecto del nuevo ábside de la iglesia del monasterio de Montserrat. Colaboró también con los trabajos del parque de la Ciutadella para la Cascada monumental, a la vez que trabajaba como calderero y aprendía en diferentes estudios de arquitectos y maestros de obras.

Fue el 1874, antes de convertirse en arquitecto titulado, cuando finalizó su primer proyecto: el plan general por la Cooperativa Obrera Mataronense, la primera cooperativa obrera de todo el Estado. El propio Gaudí fue quién creó la bandera, gracias a sus conocimientos de diseño.

El 1878 obtuvo finalmente el título de arquitecto, y abrió su estudio profesional. Como no podía faltar, hizo el proyecto para su propia mesa de trabajo, acabada en madera y metal gracias a Eudald Puntí y Llorenç Matamala, de la cual podemos encontrar la pieza original en el Gaudí Exhibition Center. También dibujó su tarjeta profesional, con el domicilio donde se encontraba situado su espacio de trabajo, a la calle del Call número 11.

Entonces ya recibía encargos particulares, como un quiosco de servicios para Enric Girossi y el proyecto de iluminación para la plaza Real con las farolas de seis brazos, además de seguir colaborando con la Cooperativa Obrera Mataronense.