Pasado y futuro de la Sagrada Familia

By 17 septiembre, 2016Antoni Gaudí

La Sagrada Familia es, además de un edificio omnipresente, monumento de monumentos y eterno símbolo del catolicismo hecho piedra, como una madre para muchos barceloninos. Estamos tan acostumbrados a ella y nos la han venerado tantas veces desde fuera que tendemos a olvidarnos de ella, pensar que ya no hay nada nuevo o que va avanzando a su ritmo lento e inalterable. Pero, ¿cuánto hace que no la llamáis, perdón, visitáis?

Dado que estamos hablando de una gran obra maestra de Antoni Gaudí, no podemos negar que esconde múltiples secretos y misterios por resolver, si bien no un montón de curiosidades.

Comenzaremos por sus inicios: la Sagrada Familia comenzó a construirse en año 1882 siguiendo un proyecto neogótico. A causa de las desavenencias del primer arquitecto con el resto del equipo, el mando de las obras se le propone el año siguiente al arquitecto de 31 años. El joven Gaudí asume entonces las obras a las que se dedicó con alternancia con otras, pero a la que se dedicó de forma exclusiva durante los últimos quince años de su vida.

El nombre original de la basílica desde el 2010 es Templo expiatorio de la Sagrada Familia. Esto se debe a que las obras se financiaron con dinero que provenía de donaciones, es decir, que de alguna manera el templo se construía a medida que las personas expiaban sus pecados.

Podríamos decir que este edificio es la Biblia hecha piedra. La fachada del Nacimiento (la parte que mira a la calle Marina) es la única que Gaudí vio finalizada y fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Allí se simboliza el inicio de una vida y da desde el nivel del suelo la bienvenida con una tortuga marina y una terrestre, en símbolo del cosmos.

Datos como estos nos demuestran que la Basílica es mucho más que Evangelio y naturaleza. Como dijo su creador: “Todo el mundo encuentra sus cosas en el templo: los campesinos ven las gallinas y los gallos; los científicos los símbolos del zodiaco; los teólogos la genealogía de Jesús; pero la explicación, el raciocinio, solo lo saben los competentes y no se debe vulgarizar”.

La Sagrada Familia fue diseñada mediante la fascinante e innovadora técnica de la maqueta polifonicular, en la que a partir de pequeños sacos y cuerdas se permitía que fueran las fuerzas de la física las que dictaran la dirección exacta que las líneas de construcción seguirían. Es por eso que, en sus columnas, no encontramos ninguna línea recta.

Hablamos de la misma técnica que Gaudi utilizó para el diseño de la Iglesia de la Colonia Güell, de la que solo se construyó la cripta y que fue malograda durante la Guerra Civil española. Por la misma razón, documentos y planos de la Sagrada Familia fueron destruidos, aun así las obras continuaron después gracias a la documentación sobrante, incluso cuando hay quien dice que las obras de hoy no acaban de ser fieles a lo que Gaudí ideó.

Cuando ya esté acabada (según los cálculos del actual equipo dirigido por el arquitecto Jordi Fauli, hacia 2026 con media docena de años más para los detalles decorativas), tendrá dieciocho torres. La más alta tendrá una altura de 172,5m y simbolizará a Jesucristo, otra a la Virgen María, cuatro a los evangelistas y doce que ya conocemos a los apóstoles.

¿Creíais que quedaban cuatro retoques? Parece ser que todavía tenemos faena, echad un ojo a esta animación.

Si os han entrado ganas de (volver a) verla, pero os da miedo el impacto que esto pudo tener en vuestros bolsillos, recordad que por la Mercè la Sagrada Familia celebra jornadas de puertas abiertas. ¡Aprovechad!