¿Qué era esto antes?, ¿dónde nos encontramos?, ¿aquello es parte de la muralla romana?… En nuestro museo nos encontramos diariamente con preguntas de este tipo. Los visitantes salen intrigados por la arquitectura del edificio, que claramente hace pensar que se encuentran en un lugar con muchos años de historia, y no van por mal camino.

El edificio en el que se encuentra el Gaudí Exhibition Center es conocido en la ciudad como la Pía Almoina, en referencia a la institución de beneficencia conocida con ese nombre. Si mas no, la primera institución que ocupó los terrenos donde ahora se levanta el edificio de la Pia Almoina fue la Canóniga, de la cual tenemos referencias desde el año 878.

La destrucción de la ciudad de Barcelona por parte de las tropas de Almanzor (el califa de Córdoba) en el 985 hizo que el edificio fuese destruido. Una vez centrada la atención del califa en el territorio leonés y castellano, el obispo Aeci hizo una dotación a los canónigos para levantar un lugar donde pudiesen vivir en comunidad el año 1009. Fue a partir del levantamiento de esta nueva sede cuando aparecieron otras instituciones de caridad como la llamada Pia Almoina y el hospital de los pobres y peregrinos, tomando un gran valor social a partir del siglo XIII.

Hay varias Pia Almoina en Cataluña, ya que eran organizaciones que dependían de una catedral. En el caso concreto de Barcelona, la primera Pia Almoina que actuó como centro de acción caritativa diocesana y en consecuencia ciudadana se construye en el s. XII y funcionará hasta el s. XV donde actualmente está el claustro de la catedral. Este edificio surgió gracias a un canónigo de la Catedral que decidió aprovechar sus propiedades para ayudar a los pobres. Durante el tiempo en el que estuvo activo se calcula que alimentó a unas 300 personas diariamente.  

Diez años después de que se derrumbara la primera Pia Almoina se construyó el edificio actual en 1423, después de que el rey Alfonso el Magnánimo cediese el terreno a la orden de los Mercedarios. Un año más tarde, estos vendieron el terreno a los canónigos de la Seu. Situado en el Pla de la Seu, junto a la Catedral de Barcelona, sobre una parte de las murallas romanas (siglo II-IV) e incorporando una de sus torres se levanta la primera fase del edificio.

Hacia mediados del siglo XVI se realiza una remodelación de todo el entorno de la Catedral. Con estas obras, en 1546, se levantó perpendicularmente un nuevo edificio anexo de tres plantas semienterrado. El portal con dovelas de la fachada principal formando un arco de medio punto hace que nos demos cuenta que nos encontramos ante un edificio de estilo gótico, aunque la fachada lisa del segundo cuerpo levantado está acabada en la parte superior por una galería con arcos escarzanos sobre columnas toscanas al estilo renacentista.

Más tarde, debido a las guerras de finales del siglo XVI con Francia y la Guerra de Sucesión de principios del siglo XVIII, juntamente con una administración deficitaria del patrimonio, inició un periodo de crisis que afectó al edificio. En el siglo XIX con la llegada de las desamortizaciones de Mendizábal, quien puso a subasta propiedades de instituciones religiosas, hizo que el edificio pasara a ser la sede de la Guardia Urbana de la ciudad. Un siglo más tarde, dentro del proceso de recuperación y revalorización de la muralla que llevó a cabo el arquitecto Florensa, se demolieron en 1949 algunas casas adheridas al muro del edificio dejando un espacio para las torres de la muralla y los lienzos entre torre y torre.

No fue hasta finales del año 1954 cuando el edificio quedó fijado como sede del Museo Diocesano, un centro museístico donde hacer exposiciones quedando al servicio de la ciudadanía. Ese mismo año, se solicitó la declaración del edificio como monumento histórico artístico de interés nacional, reconocimiento otorgado finalmente en 1970.

Toda esta mezcla de instituciones, épocas y estilos ha hecho que el edificio conserve elementos legados del pasado como un capitel mozárabe de piedra esculpida del siglo IX-X, una escalinata monumental, una galería renacentista y procedente de las últimas excavaciones, una cabeza de medusa probablemente de un conjunto funerario romano del siglo III.

Cabeza de Medusa

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